¡Échale ganas!

¿Alguna vez te ha pasado que le confías a alguien cómo te sientes y te responden Échale ganas!”, como solución a tus problemas? Pues a muchos nos sucede, y honestamente es frustrante.



“Échale ganas” es una frase comúnmente usada en México para expresar el poner esfuerzo en salir de la situación en la que te encuentras o para cumplir metas propuestas.


Nuestros padres la han usado al menos una vez de manera positiva, buscando motivarnos para tener mejores calificaciones, tener un buen trabajo o sentirnos mejor emocionalmente.


Aunque bien intencionada, esta frase no es de mucha ayuda, supone que el esfuerzo que hacemos es insuficiente ante la situación, invalidando las emociones del otro.


Esto sucede cuando no aceptamos consciente o inconscientemente nuestras emociones o las ajenas, buscando atenuarlas o inhibirlas de alguna forma.


Dentro de las emociones que más se suelen invalidar son la ira, el miedo y la tristeza, sobre todo en lugares públicos.


Esto puede tomarse con ciertas perspectivas, como que lo que nos sucede no es tan grave como otras situaciones, usando frases como: “podría ser peor, ni te imaginas por lo que yo he pasado”, juzgar, castigar, culpabilizar, y mostrar desinterés, mientras que en uno mismo se muestra con represión emocional evitando el sentir y fingir que todo está bien.


Es como decirle a una persona: “no estés triste” creyendo que es la mágica solución que no se le ha ocurrido. No se trata de dejar de estar emocionalmente decaído, sino de cómo dejar de estarlo.


El gestionar nuestras emociones nos ayuda a regularlas de manera positiva, la gestión emocional según Psicología Bay se basa en una serie de factores, como son el reconocimiento, la expresión, la aceptación y la comprensión de nuestros estados emocionales y de los demás.


¿Cómo que echarle ganas es todo?

Y, ¿qué hago si ya le eché ganas y no me siento mejor o mi situación no ha mejorado? Pues déjame decirte que a veces no se soluciona la vida así, claro que es necesario la disposición a mejorar y el esfuerzo, pero también hay muchos factores que pueden estar pesando en nuestra mente y nos drenan la energía, como el estrés, carga mental, una ruptura amorosa, e incluso depresión, así como otras situaciones que pueden requerir la ayuda de un profesional de la salud.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) define que “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Y la salud mental afecta cómo pensamos, nos sentimos y actuamos.


Consejos de alguien que no te conoce, pero entiende que se siente.


Cómo apoyar a alguien:

  • Sé empático.

  • Acepta las emociones del otro sin juzgar y aconsejar.

  • Ofrece tu compañía.

  • Escucha atentamente.

  • Muestra comprensión.

  • Ofrecer un abrazo.

  • Y sobre todo hazle saber que estás ahí para apoyarle como y cuando lo necesite.

Cómo apoyarte a ti mismo:

  • Cuida tu salud mental.

  • Aprende a escucharte a ti mismo para comprender tus emociones.

  • Si sientes que necesitas ayuda, acude a quien le tienes confianza para desahogarte.

  • Acude con un profesional calificado como un psicólogo.

  • Evita reprimir tus emociones.

  • Darte tiempo de descansar y entender que es un proceso que requiere tu paciencia.


Necesitamos hablar más sobre salud mental, recordemos que no estamos solos. No sabemos lo que esa persona está pasando y lo mejor que podemos hacer es responder con empatía y apoyo.



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