Educación sexual para TODOS

¿Cuántas veces tus padres te hablaron sobre la sexualidad cuando eras adolescente? ¿La comunicación fluyó tan bien que pudiste comprender que tener sexo no sólo debe considerarse el placer, sino todas sus consecuencias o efectos secundarios? ¿En la escuela tenías una clase de sexualidad?


Si tus respuestas han sido negativas o nulas: no tuviste educación sexual y ESTÁ MAL.


Aunque actualmente la tecnología es súper avanzada y encontramos todo en internet, la idea nunca ha sido que alguien ajeno a nuestro núcleo familiar nos de ese tipo de información por dos cosas:


  1. Puede confundirnos, dependiendo de las páginas que revisamos

  2. Quizá las fuentes de información no son las más confiables


Es sabido que a la mayoría de nuestros padres -si no es que a todos- nunca les hablaron del tema porque eran “otros tiempos”, pero eso no tendría porque ameritar que hiciera lo mismo con nosotros.


Hablar de sexualidad es tan necesario como hablar de la historia de porque somos un país independiente, tan vital como la educación física o aprender gramática, las últimas son superficiales, tendríamos que aprenderlas para pasar un examen a la semana o mes siguiente, pero hablar sobre nuestro cuerpo, su importancia, los cambios y demás, lo necesitamos para TODA LA VIDA.


¿Qué es la sexualidad?

De acuerdo al Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), es una dimensión central del ser humano que está presente en todas las etapas de la vida incluyendo la primera infancia y la niñez; sin embargo, es durante la adolescencia y la juventud en la que se toman decisiones importantes al respecto.


Investigaciones han revelado que los adolescentes carecen en gran medida de los conocimientos necesarios para tomar decisiones de manera RESPONSABLE, por lo que son vulnerables a la coacción, enfermedades y embarazos no deseados.


De acuerdo a un artículo de El Independiente, el 90% de chicos y chicas se informan sobre qué y cómo es el “sexo” a través de las redes sociales, además de acceder a plataformas donde consumen pornografía. Y ni hablemos de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) que se ha incrementado considerablemente en la última década.


Mucho se ha propuesto la Educación Integral en la Sexualidad (EIS) como parte del programa educativo en las escuelas, pero los “contratiempos” han sido bastantes para no poderse llevar a cabo, entre ellos el que los padres piensen que “se pervertirá” a los menores al hablarle de estos temas.


Pero… ¿qué es la EIS?


La UNESCO dio a conocer que la educación integral en sexualidad es un proceso de enseñanza y aprendizaje basado en planes de estudios que versa sobre los aspectos cognitivos, psicológicos, físicos y sociales de la sexualidad.


Su propósito es dotar a los niños y jóvenes de conocimientos basados en datos empíricos, habilidades, actitudes y valores que los empoderarán para disfrutar de salud, bienestar y dignidad; entablar relaciones sociales y sexuales basadas en el respeto; analizar cómo sus decisiones afectan su propio bienestar y el de otras personas; y comprender cómo proteger sus derechos a lo largo de su vida y velar por ellos.


Esto puede lograrse con la educación sexual:

  • Aumento del conocimiento de los jóvenes y una mejora de su actitud en lo que respecta a la salud y los comportamientos sexuales y reproductivos.

  • La educación en sexualidad, tanto en la escuela como fuera de ella, no aumenta la actividad sexual, el comportamiento sexual de riesgo o los índices de ITS y VIH.

  • Los programas que promueven únicamente la abstinencia no tienen ningún efecto en el retraso de la iniciación sexual ni en la reducción de la frecuencia de las relaciones sexuales o el número de parejas sexuales, mientras que los programas que combinan el retraso de la actividad sexual con el uso de preservativos u otros métodos anticonceptivos resultan eficaces.

  • Los programas “centrados en el género” tienen una eficacia considerablemente superior a la de los programas que no integran consideraciones de género a la hora de alcanzar resultados en materia de salud como la reducción de los índices de embarazo no deseados o de ITS.

  • La educación en sexualidad logra mejores resultados cuando los programas escolares se complementan con la participación de padres y docentes, de los institutos pedagógicos y los servicios de salud pensados para los jóvenes.

Todo esto se ha puesto aprueba anteriormente, así que comprobado está.


Una de las preguntas del millón: ¿quiénes son los responsables de esta educación?

Las personas adultas en las familias, docentes y autoridades a nivel federal, estatal y municipal deben garantizar los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes conforme lo descrito en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que refiere en el Derecho a la Protección de la Salud y a la Seguridad Social.


O sea… es un trabajo que involucra a TODOS.


Además, debemos entender que la educación integral en la sexualidad no sólo es hablar de SEXO y tampoco que sólo se mantenga en la privacidad de cada familia. Sumándole que hablarlo no interfiere en los valores y educación ningún miembro de la familia y menos de los adolescentes.


Dar información sobre métodos anticonceptivos NO ES FOMENTAR SU USO, sino enseñarles el cuidado de su cuerpo y vida. Tampoco que si las adolescentes se embarazan sin planearlo es porque fueron irresponsables o no se cuidaron.


Y por si todavía no te hace clic (papá y mamá) sobre por qué la educación sexual tiene que ser VITAL y materia IMPORTANTE en la escuela de tu hijx, aquí te van datos que pueden ser útiles para cambiar tu postura:

  • Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición ENSANUT (2018-19) señalan que, entre las y los adolescentes mexicanos de 12 a 19 años de edad, uno de cada cuatro hombres y una de cada cinco mujeres ya iniciaron su vida sexual.

  • Cada día ocurren mil nacimientos de madres menores de 19 años en el país; y nacen cerca de doce mil anualmente, de madres menores de 14 años.

  • De acuerdo con estimaciones empleando las estadísticas vitales, en 2020 la mayoría de los nacimientos en menores de 15 años ocurren entre las adolescentes de 14 años (84.9%), seguido por las niñas de 13 años, donde ocurre 13.2 por ciento de los nacimientos.

  • El embarazo y el matrimonio es la tercera causa de deserción escolar en el nivel medio superior, al que solamente llega 70 por ciento de adolescentes.


¿Alarmante no? Es momento de cambiar el “chip” y olvidarnos de la época pasada, las y los adolescentes (y TODOS) tienen derecho a la educación sexual, aprender sobre su cuerpo con todos los pros y contras.


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¿Tuviste “la charla” con tus padres? ¿A qué edad? ¿Cómo descubriste todo sobre sexualidad? ¡Cuéntanos! (:


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