El amor más imposible que he tenido en mi vida

14 de agosto de 2020


Estaba herida, lo admito, no es algo que debería celebrar. Te fuiste, te fuiste y no ibas a volver, por lo menos en un largo tiempo. No estoy segura de estar lista para dejarte ir y aún así me dejaste.

Es tonto pensar que terminó nuestra relación y lo es porque no puede terminar algo que nunca inició. Muchas veces quise decir lo que sentía, liberarme de este peso que cargaba todos los días, pero ahora, ahora te fuiste y esos sentimientos quedaron atrapados dentro de mí.

Pero tengo un secreto, yo misma decidí encerrarlos y yo misma pagaré las consecuencias, algún día querrán salir y los dejaré ir, pero no hoy, ni mañana, ni siquiera en este mes. Porque mientras los mantenga conmigo, más sentiré que sigues aquí.

Nunca creí que tu partida fuera así, nunca creí que me sentiría así. De hecho, no sé qué siento. ¿Estoy enojada contigo? ¿Estoy triste? ¿Quién lo sabe?

La última vez que te vi, cuando me enteré que te irías, quise contarte todo, acercarme y hablar contigo acerca del amor que te tenía desde hace cuatro años.

Tal vez no era lo correcto, pero me habría sentido mejor con tu partida. Te amo y tal vez también me amas y no fuiste capaz de decirlo.

Pero ¿y Emily? ¿La amas a ella? Que tonta, claro que la amas, por algo te fuiste con ella, por algo te casarás con ella ¿no? Te casarás había olvidado esa parte. Tal vez es lo mejor, debiste irte hace mucho tiempo, tal vez nunca debí conocerte.

Tal vez...

Tal vez...

El destino quiso que te conociera, ¿por qué?, no sé y tampoco quiero saberlo. No pienso buscar la respuesta y seguir aferrándome a ti. Me has perdido.

Es hora de dejarte ir, y para eso tengo a Jazmín. Ella me ayudará a superarte, siempre lo hace. Quizás no ahora, porque siempre está ocupada, trabajo, familia, ella no tiene que pasar por estas situaciones. A ELLA NO LA ABANDONAN, A ELLA NO LA DEJAN POR OTRA MUJER AHHPKSAFKJDSLKÑVNFDVHNFEPEPB´NBREÑLKEJFFÑJMGB´N

-Puedes dejar esa computadora de una vez y comer algo, ¿por favor?- escuché decir a Jazmín desde la puerta de la habitación.

-No tengo hambre Jaz – le respondo sin moverme de la cama

-Estás bien ¿no?

-¿Siendo honesta? – la miré y ella asintió

-Si, por supuesto

Negué con la cabeza mirándola, no tenía fuerzas para más.

-Mar, ya tienes que dejarlo ir

-Es más fácil decirlo que hacerlo

-Lo sé y no te diré un discurso motivacional porque te entiendo, pero piensa. ¿De qué te estás perdiendo?

La verdad es que tenía razón, Daniel y yo estábamos distanciados emocionalmente, él más que yo. Pero así era, no es fácil deshacer cuatro años de relación en menos de dos días.

-Quiero estar sola – le dije apartando la computadora y cubriéndome con las sábanas.

-Bien, pero solo te dejaré dormir un rato más, luego vendré por ti y te obligaré a entrar a la regadera porque apestas – no pude evitar sonreír un poco – y luego saldremos a tomar aire.

Escuché como se alejó y cerró la puerta tras de sí. Volví a tomar la laptop y miré lo que estaba escribiendo.

Es hora de dejarte ir, y para eso tengo a Jazmín. Ella me ayudará a superarte, siempre lo hace. Quizás no ahora, porque siempre está ocupada, trabajo, familia, ella no tiene que pasar por estas situaciones. A ELLA NO LA ABANDONAN, A ELLA NO LA DEJAN POR OTRA MUJER AHHPKSAFKJDSLKÑVNFDVHNFEPEPB´NBREÑLKEJFFÑJMGB´N

...

¿Sabes una cosa? No fue del todo tu culpa. Si, te distraías, dejaste de mirarme como lo hacías al principio, ya no tenías esos detalles que me enamoraron, ya no encontraba esas notitas de amor que solías dejar por la casa.

Pero yo te dejé hacerlo. Yo permití que dejaras de ser el novio al que estaba acostumbrada. Porque en el fondo, muy muy en el fondo, tampoco te quería de la misma forma.

Y está bien, me duele, y duele hasta el alma que te hayas ido porque creí que lo superaríamos. Genuinamente creí que podríamos volver a ser quiénes éramos hace unos años, cuando comenzamos a salir.

Tenía planes ¿sabías? estaba a unos meses de pedirte que te casaras conmigo, si, yo te lo iba a pedir. Porque quería que fuera especial, quería que te sintieras amado.

Quería que pasáramos el resto de la vida juntos, nos visualizaba en el porche, arrugados como pasitas mirando a nuestros nietos jugar en el jardín.

Pero decidiste irte y respeto tu decisión. Más o menos.

Te tenía una sorpresa preparada, creí que te encantaría, que serías muy feliz. Ahora tendré que deshacerme de ella.

¡Felicidades! No serás padre, no lo serás porque no quisiste serlo, te fuiste. Te fuiste sin saber. Si te lo hubiera dicho, ¿te hubieras quedado?

Supongo que ya no importa.

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