El amor propio no es tan fácil…


Hemos escuchado sobre el tema muchas veces, con distintas personas, desde varios aspectos, incluso lo plantean tan sencillo que todos queremos comenzar a implementar esta herramienta para sentirnos más felices.


Sin embargo, el camino no siempre -o en su mayoría- resulta tan maravilloso como lo creemos, sobre todo porque como seres humanos tendemos a autoherirnos, ver sólo los problemas y echarnos para abajo sin razón aparente.


Que ojo, no creo que sea a propósito, sino es una práctica que quienes están a nuestro alrededor nos han inculcado.


Pero… ¿Qué es el amor propio?


De acuerdo a la psicología, hace referencia a un estado donde las personas se sienten bien consigo mismas en todos los sentidos, no sólo el físico. Tanto el amor propio, como la autoestima, combinan una serie de características como: aceptarse, propias percepciones, respeto por uno mismo, el valor que nos damos y los pensamientos positivos.


Que hay que decir también que, aceptarnos como somos no significa que no existan características de nuestra personalidad que debamos mejorar.


Amarnos va en una línea muy complicada, dejar de ver afuera para comenzar a ver hacia adentro. Nuestros ojos ya no estarán sobre los demás, sino en nuestro interior para darnos cuenta del desorden que tenemos que acomodar.


¿Cómo un concepto de amor va a implicar dolor? Pues sí…


Es un proceso lleno de amor, pero no siempre es agradable porque nos hace pasar por lugares nuevos, desafiantes, salvajes, oscuros, de incertidumbre e incómodos, para nuestro ego es como una tormenta y para el cuerpo algo demasiado potente.


No vamos a negar que el amor propio es el más maravilloso de todos, pero requiere de constancia, valentía, apoyo y coraje.



Pero DUELE -en su mayoría- porque:

  • Sentimos placer, rabia, tristeza y alegría, eso que casi nunca nos habíamos permitido.

  • Comenzamos a poner límites, incluso más de los que probablemente ya habíamos puesto.

  • Nuestro diálogo interior cambia a uno amoroso y responsable.

  • Mantener el foco en lo agradable y las soluciones, y dejar el “problema” y lo desagradable a un lado, incluso borrarlo.

  • Dejamos de echar culpas o hacernos víctimas, para tomar la responsabilidad de nuestros actos y decisiones.

  • Nos alejamos de personas que no nos hacen bien, aún cuando sean amigos, familiares o parejas.

  • Sanar nuestras heridas y perdonarnos, incluso aquellas de las que ya ha pasado mucho tiempo.

  • Cambiar hábitos que no nos mantenían bien, ni en lo emocional, ni en el físico.

  • Abrazas un cambio que muchas veces pensaste que no necesitabas.

  • Dejas creencias que tenías arraigadas y con las cuales alguna vez llegaste a tener comodidad.


Aunque es un proceso que se lleva en solitario, el construir nuestro amor propio tiene como base fundamental la familia, quienes pueden ayudarnos a fortalecernos constantemente desde que empezamos a tener consciencia de nuestros actos.


También es importante que tengan en cuenta que esto NO ES LINEAL, habrá días buenos, días malos, pero es normal, paso a paso iremos viendo el camino saciado donde queremos llegar.


Hay muchos factores que pueden influir en tu proceso, algunos que ni siquiera puedes controlar, pero lo vital siempre será PEDIR AYUDA, sobre todo si es algo emocional, pues mientras nuestra mente y corazoncito estén bien, podremos seguir.


Bonita Semana nos presenta algunas herramientas que pueden funcionarnos y acompañarnos en el andar para encontrarnos con nuestro amor propio:


1. ENTRAS EN RECONSTRUCCIÓN

Cuando empiezas a reconocerte de verdad y amarte, muchas veces hay cosas que creías que formaban parte de lo que eres, pero después de tanto trabajo interno podemos llegar a caer en cuenta que solo son historias y barreras que construiste desde el miedo, la validación, baja autoestima etc. Durante este proceso, todas esas barreras empiezan a derrumbarse para crear cimientos más fuertes, reales y auténticos.


2. TE QUITAS LAS MÁSCARAS

El verte tal y como eres para amarte y aceptarte desde tu parte más honesta y vulnerable muchas veces no es es nada fácil: duele desprender las máscaras que creamos en nuestra personalidad, forma de ser y la manera en cómo nos ven los demás y como creíamos que nos veíamos a nosotros mismos para poder llegar al centro de cómo nos vemos a nosotros en realidad sin ningún tipo de prejuicios, solo observarnos sin juzgarnos.


3. EMPIEZAS A ELEGIR CALIDAD ANTES QUE CANTIDAD

Cuando por fin sabes lo que vales y todo lo que mereces por el simple hecho de ser humano, ya no te conformas con cualquier cosa y menos si no te aporta o hace bien a tu vida y a tu persona, comienzas a alejarte de ciertos círculos o personas. Muchas veces esto puede ser algo muy doloroso de llevar a cabo porque hay personas que amamos o llevamos mucho tiempo compartiéndonos con ellas pero has entendido que no te hacen bien y dejar ir puede ser un proceso fuerte pero necesario.



El amor propio es como cuando uno va creciendo, algunas abuelas o mamás nos decía que si nos duelen los huesos es señal que vamos fuertes y sanos para la siguiente etapa, entonces amarte por más doloroso que algunas veces sea, es un crecimiento necesario tanto para tu ser interior como el exterior.


Ah y no olvides que debes rodearte de personas que te sumen, que te apoyen y que si algo pasa en el camino, siempre esté su manos ahí para levantarte.


***


¿Estamos en el camino del amor propio? ¿Cómo te ha ido? ¿Tienes algún consejo para quienes comienzan?


Si estás en ello, te mando muchos abrazos, lo estás haciendo bien.



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