El monstruo de Denver


Uno de los casos que mayor conmoción causó en Estados Unidos, fue sin duda el de Chris Watts, el hombre que lloraba ante la televisión por el paradero de su familia y que después se descubriría que todo era parte de un macabro montaje.

Chris pasó de ser víctima a ser el hombre más odiado de la prisión, al saberse que asesinó a su esposa junto a sus pequeñas hijas, para luego lanzar sus cuerpos a un tanque de petróleo.


Su historia

Siendo ambos originarios del estado de Carolina del Norte, Christopher Watts y Shanann Rzuce, se conocieron en 2010 y se casaron en el condado de Meckelenburg el 3 de noviembre de 2012.

La pareja tuvo dos hijas: Bella Marie Watts y Celeste Cathryn “CeCe” Watts, al confirmarse la desaparición de Shanann, se supo que estaba embarazada de cuatro meses y que su hijo se llamaría Nico.

La familia vivía en Frederick, Colorado en una casa que adquirieron en 2013, pero luego se declararon en bancarrota en 2015.

Christopher era empleado de Anadarko Petroleum, mientras que Shanann trabajaba desde casa vendiendo un producto llamado Thrive para la empresa de marketing multinivel Le-Vel.


El inicio de la búsqueda

El 13 de agosto de 2018, Shanann Watts llegaba después de un viaje de negocios, aproximadamente a las 1:48 de la madrugada y era dejada en su residencia por Nickole Utoft, una amiga del trabajo, mientras tanto Chris, su esposo se quedaría en casa al cuidado de sus pequeñas hijas, Bella y Celeste.

Durante la mañana Nickole estaría localizando sin éxito a Shanann al percatarse que no se presentó a una cita de obstetricia y ginecología, luego se perdiera una reunión de negocios, esto provocaría la preocupación de Nickole, quien después de no recibir respuesta por parte de Shanann a sus mensajes y llamadas, hizo un reporte para localizarla.

Nickole dijo estar muy angustiada por su desaparición pues su amiga estaba embarazada y sola con las niñas.

Ese mismo día a las 12:10 Nickole llegó a la residencia Watts y al no ser recibida después de golpear la puerta y timbrar, decidió llamar a la policía y notificar a Chris, quien llegaría para autorizar a la policía de entrar a su casa para buscar algún indicio de su paradero.

Al entrar a la casa, notaron que todo estaba intacto, la familia tenía un perro, el cual estaba ileso, pero no había señales de Shanann ni de las niñas, lograron encontrar su bolso que contenía sus medicamentos, su celular y sus llaves, su vehículo estaba en la cochera con los asientos de seguridad para las niñas instalados y su anillo de bodas estaba sobre la mesita de dormir.

El FBI y la Oficina de Investigaciones de Colorado también se unieron a la investigación, comenzando a repartir volantes, llamando a sus conocidos e interrogando a los vecinos, Christopher dio un par de entrevistas a las cadenas de televisión, Denver KMGH-TV y KUSA-TV en el exterior de la casa, pidiendo el regreso de su esposa e hijas.

Chris, menciona que la noche anterior tuvieron una “ligera discusión”, más bien una “charla motivacional”, aclara que ya nada tiene importancia, frente a las cámaras dice estar sumamente preocupado, de que pudieran haber sido secuestradas.

“Ella jamás se hubiese ido, así como si nada, solo deseo que estén en un lugar seguro y que se encuentren bien, si alguien las tiene, por favor, hazlas volver, quiero a mi familia de vuelta conmigo”, afirmó.

La verdad sale a flote

Christopher Watts fue arrestado el 15 de agosto de 2018. De acuerdo con la declaración jurada de arresto y las imágenes de una cámara de seguridad en la sala de entrevistas, no pasó la prueba del polígrafo, lo que le obligó a confesar que efectivamente había asesinado a su esposa.

En la confesión Christopher menciona que estaba teniendo una aventura, por lo que le pidió a Shanann la separación.

Además, afirmó que Shanann estranguló a sus hijas en respuesta a su petición de separarse, por lo que Chris tuvo que intervenir y en un ataque de rabia, perdió el control, estrangulándola hasta la muerte, posteriormente transportó sus cuerpos a un lugar remoto de almacenamiento de petróleo alquilado por su empleador.

El mismo día de su arresto, Christopher fue despedido y las autoridades localizaron los cuerpos en el sitio señalado por Chris, un día después del arresto, los cuerpos de las niñas fueron encontrados en unos tanques de almacenamiento de crudo, mientras que el cuerpo de Shanann estaba sepultado a poca profundidad, cerca del lugar.

Christopher fue acusado de cuatro cargos de asesinato en primer grado, incluido un cargo adicional citado como “muerte de un niño que aún no había cumplido los 12 años y el acusado se encontraba en un puesto de confianza”, interrupción ilegal de embarazo y tres cargos de manipulación de un cuerpo humano fallecido, negándosele la libertad bajo fianza y en una audiencia posterior, se le concedió una fianza de 5 millones de dólares.

El caso fue tratado como un familicidio, según expertos, este tipo de delitos ocurren en agosto, antes de comenzar las clases, pues existe el riesgo de que las investigaciones y detecciones se retrasen.

De acuerdo con la ex perfiladora del FBI Candice DeLong, “los aniquiladores familiares suelen suicidarse después de los asesinatos”, una acción que Christopher afirma, haber considerado por la culpa de sus acciones.

El abogado de Watts afirmó que su cliente le confesó haber matado a Shanann después de una discusión sobre el divorcio, también confiesa haber hecho creer a sus hijas que mamá estaba enferma, cargando con su cuerpo y sus hijas en su camioneta de trabajo, para más tarde asfixiar a las niñas, una después de la otra con una manta en el sitio donde hallaron los cuerpos.


El hombre más odiado de la prisión

Tras ser condenado en noviembre de 2018 a triple cadena perpetua, Christopher Watts pasa sus días recluido en la prisión de máxima seguridad de Wisconsin, Dodge Correctional Institution, fuertemente resguardado.

"No sale nunca de su celda, donde pasa el tiempo leyendo la Biblia y escribiendo cartas a sus amigos; no habla ni convive con nadie, puesto que los mismos reos lo desprecian, nadie quiere tener nada que ve con él en la cárcel hay un orden jerárquico muy definido y el abuso o asesinato de niños lo deja hasta el fondo, incluso hasta los guardias de seguridad lo evitan y la razón por la que esta custodiado es por mera protección, ya que el estar cerca de otros presos, lo pondría en un peligro real”, afirmó la única persona con quien Watts mantiene conversación.
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