El niño del terror: el asesino de Ecuador

El país latino se estremeció con el caso de Juan, un adolescente que no tenía control alguno, una primera víctima lo llevó a otra, otra y otra, hasta que fue detenido.


El niño del terror

Su nombre es Juan Fernando Hermosa, nació en febrero de 1976 en Cantón Shushufindi, Ecuador, y en condiciones no claras, fue adoptado por Rafael Hermosa y Zoila Suárez, quienes lo llevaron a vivir a Quito.


Hermosa era de contextura delgada, parecía un joven como cualquier otro, pero sus ojos –según narran las crónicas de la época– eran saltones y su mirada albergaba misterio.


Al llegar a la capital, creó una pandilla conformada por diez jóvenes, él era el líder, y se encargaban de rondar algunos bares, discotecas y locales de videojuegos ubicados cerca de la zona del Puente del Guambra.

Fue acusado de delitos menores, hasta ese momento, porque después de sería conocido como el asesino serial más joven de Ecuador o “el niño del terror”.


1era. Víctima

El 22 de noviembre de 1991, Juan Fernando salió de una discoteca con algunos de sus compañeros de la pandilla, tomaron un taxi marca San Remo y le indicaron al conductor que los llevara hacia el norte de la ciudad.


No obstante, el recorrido nunca acabó, pues el joven sacó una pistola 9 milímetros y le disparó al conductor en la cabeza. Después, él y algunos miembros de su pandilla tiraron el cuerpo en el sur de la ciudad, donde la policía lo encontraría a la mañana siguiente.


A partir de esa noche, comenzó una matanza que aterrorizó a la capital de Ecuador.


Asesino serial

Durante los siguiente cuatro meses, Hermosa realizó al menos 15 crímenes más y específicamente hacía dos comunidades: taxistas y personas LGBTQ+, situación que llevó a un pánico en la población.


En los registros oficiales de la policía, se asegura que fueron al menos 23 víctimas del joven, quien en ese momento tan solo tenía 15 años, pero se teme que los números reales sean mucho más altos.


Hasta la fecha no se sabe por qué la fijación por estos dos grupos, pero la línea de investigación podría tratarse de un caso de homofobia.


Fuga de prisión

Juan fue detenido por las autoridades, aparentemente porque uno de sus compañeros de pandilla lo delató luego de ser arrestado, indicándoles dónde quedaba ubicada la vivienda del menor.


El operativo fue montado el 9 de enero de 1992, por la madrugada ingresaron a su casa por un tragaluz. Pero el joven no iba a entregarse fácilmente, comenzó a disparar hacia los agentes, quienes reaccionaron de la misma manera.


Lamentablemente en medio del enfrentamiento, su madre, quien se encontraba en casa, falleció por un impacto de 11 balas.


Después de una ardua batalla, la policía logró detenerlo y lo llevó al penal de García Moreno.


“Quiero dejar claro que mi nombre es Juan Fernando Hermosa Suárez y que el 28 de febrero cumplo 16 años”, fueron las primeras palabras del joven cuando le llamaron a declarar.

Agregó que su intención jamás había sido matar personas, pero que no veía otra alternativa debido a que sus víctimas respondían de manera agresiva: “Un taxista intentó golpearme con una llave de ruedas, por lo que también me vi obligado a disparar”, confesó.


Hermosa recibió la condena máxima que le podían dar a un menor de edad y fue obligado a servir cuatro años en prisión. Sin embargo, no pasaron ni dos años cuando el joven ya volvería a sus actos delincuenciales e incluso lograría escapar de la cárcel.


Reencarcelado

Cuando Juan Fernando huyó de la prisión, se fue con pistola en mano e hiriendo a quien se interpusiera, un guardia asesinado y una nueva pandilla que lo respaldara.


Logró llegar a Colombia, se instaló en Bogotá y comenzó a vivir de las joyas que robaba en la capital del país. Pero su cara ya era conocida para las autoridades de ese país, por lo que no pasó mucho tiempo para que fuera detenido y encarcelado.


Esta vez cumplió su condena hasta 1996 y salió como un hombre libre, pero poco le duró la paz.


“El pez por su boca muere”

El día que cumplía 20 años, su cuerpo fue encontrado por las autoridades en el río Aguarico, cerca de Nueva Loja, Ecuador, donde se había ido a vivir con su padre tras salir de prisión.


Aparentemente, Hermosa había sido torturado de tal manera que su rostro fue imposible de reconocer por las autoridades, fue gracias a los documentos que llevaba consigo que pudieron identificarlo.


Se hablaba de cinco presuntos asesinos de Juan, sin embargo, su muerte se ha mantenido como un gran misterio.


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