Hablemos del Catfish…

A veces pensamos que conocer personas en redes sociales puede ser lo más cool del mundo, sin embargo, comienzan a suceder muchas cosas que no nos hacen clic y todo se va al carajo.


¿De dónde surgió? 

El nombre de catfishing, que no tiene traducción literal en español, se popularizó a raíz de un documental del año 2010 en el que se explicaba la historia de amor del fotógrafo Nev Schulman a través de Facebook. Después, en el año 2012, MTV emitió el programa Catfish: Mentiras en la red, creado por Nev, que explicaba las verdades y mentiras de las relaciones online. 


Por lo que el catfish no es más que hacerse pasar por otra persona, adoptar una personalidad y buscar ganarse la confianza de alguien cerca, casi cerca o muy lejos


Suelen estar en plataformas para citas, como Tinder o Grindr, pero no descartamos otras apps como Facebook (donde es muy recurrente), incluso Instagram también se ha usado para este propósito. 


Su modus operandi es: apropiarse de la foto de una persona atractiva, crear una cuenta y nombre falsos y toda una personalidad para ganarse a sus “presas”, mismas que suelen ser usuarios vigentes en las redes ya mencionadas, con quienes hace un match o like desde la cuenta. 


Todo empieza con una pequeña mentira, luego va a escalando poco a poco y se convierte en el terror de la persona que creyó en ellxs. Pues, por lo general siempre se termina poniendo sentimientos de por medio, o al menos en la mayoría de los casos. 


La situación se agrava cuando el catfisher (farsante) se apropia de toda la vida –literal- de la persona a quien robo la foto, pues decide tomar sus datos y toda aquella evidencia que le permita seguir en la mentira. 


Objetivos y casos

Aunque los objetivos son muuuuuy diferentes en todos los casos, por lo general suele tratarse de una persona que está aburrida y quiere matar el tiempo, pedir nudes, desnudos totales, confesiones personales, datos relevantes o incluso un fraude. 


Entre los casos más sonados, además del de Nev, son el del jugador de voleibol italiano Roberto Cazzaniga, quien llegó a transferir 700,000 euros a la que él pensaba que era su pareja, una mujer de 47 años que mantuvo un perfil falso durante 15 años con fotos de la modelo Alessandra Ambrosio


O lo que ocurrió con Manti Te’o, la estrella de fútbol americano de la Universidad de Notre Dame (Indiana), y su novia que nunca existió. Incluso hay un documental en Netflix sobre su historia. 


¿Podemos identificarlos? 

Debo confesarte que a simple vista no puedes identificar si es falsa o no la persona con la que hablas detrás de tu pantalla, sin embargo, como voz de la experiencia sugiero que siempre mantengas TODAS tus alertas activas. 

gif

Aquí unas red flags de estas personas:

  1. Nunca aceptan hacer una videollamada o llamada, incluso ni un audio.

  2. Si le pides una foto pondrá cualquier pretexto para no hacerlo.

  3. En su lista de amigos no tiene a nadie en común contigo (si es que viven donde mismo); pero en caso de ser de otra ciudad o país, mantiene esta como privada o tiene menos de 100 amigos.

  4. No sube historias a Instagram recurrentemente. 

  5. Un día te dice que se dedica a una cosa y a la siguiente semana cambia de parecer. 

  6. Evita los temas sobre su familia, amigos y demás. (Sugerencia: busca información en internet sobre él o ella, aunque suene súper loco, podría ayudarte demasiado)

  7. Si no tiene fotos etiquetadas de otros perfiles, uy… duda

  8. Sus fotos parecen muy recortadas o raras. (Usa la herramienta de buscador de imágenes de google, aquí puedes comprobar si su foto es de otra persona).

Lamentablemente si llegas a ser víctima de esta situación, no hay mucho que hacer, puedes llorar y maldecir, pero en realidad nada de eso te devolverá el tiempo invertido con una persona que le pareció divertido crear una cuenta falsa e ilusionar a diestra y siniestra.


SIN EMBARGO, puedes aprender de la lección y ser más intuitivx para la siguiente, aunque de preferencia evitar este tipo de relaciones, casi nunca salen bien y ni son tan buenas personas. 


***


¿Te ha pasado algo parecido? ¡A mí síiiiii! Hace dos años descubrí que “mi mejor amigo” no era quien decía ser, si quieres conocer la historia dale clic aquí.















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