Juana Barraza Samperio: la mataviejitas

Los medios de comunicación bombardearon de noticias de última hora un día de enero del 2006. Se hablaba de una asesina serial, algo que parecería increíble ante todo México.


¿Qué hizo? ¿Por qué? ¿De quién hablamos? Esta es la historia de “la mataviejitas”.


Juana Barraza Samperio

Nació el 27 de diciembre de 1957 en Epazoyucan, Hidalgo, su infancia fue complicada, su madre se convirtió en alcohólica y para seguir con sus vicios decidió venderla, según cuenta ella en una entrevista, varias veces fue abusada sexualmente.


En una de las tantas ocasiones que su madre decidió intercambiarla por cervezas, Barraza Samperio fue violada y quedó embarazada, pero su hijo murió a los 24 años después de haber participado en una riña.


A los 30 años, Juana decidió incursionar en la lucha libre bajo el pseudónimo “La Dama del Silencio”, pero el trabajo y pasatiempo no duraron mucho, pues en una de las luchas se lesionó la columna y no pudo volver a practicar este deporte.


Una vez se retiró de ello, comenzó a ser promotora, acercando a nuevos talentos. Aunque no se sabe si verdaderamente estudió enfermería, tenía algunos conocimientos que le permitían tener otra fuente de trabajo, supuestamente.



Sin embargo, la traumática experiencia de su infancia y adolescencia fue un motivo para que se convirtiera en una asesina serial años después, según se sabe hasta la fecha.


Juana aseguró en una de las tantas confesiones, que mataba a señoras mayores porque le recordaban a su madre y el odio hacia ella enorme.


Modus operandi

Muchos hablan que Juana nunca realizó la carrera de enfermería, sólo lo utilizaba como parte de su estrategia para atraer a sus víctimas.


De acuerdo al portal Actitud Fem, Barraza se disfrazaba de enfermera y salía a buscar a su víctima, las investigaba, eran mujeres mayores que vivían solas, de las cuales se ganaba su confianza.


Para hacerlo creíble, siempre con un estetoscopio y un carnet falso, tocaba a la puerta y se hacía pasar como una trabajadora del gobierno. Convencía a sus víctimas para que se anotarán a un supuesto programa social para personas mayores.


La probable necesidad e interés de las ancianas hicieron creer todo lo que ella les decía, le abrían la puerta por el dulce tono de voz y la manera en la que las trataba, pero una vez adentro, empezaba a violentarlas.


Apuñaladas, abusadas sexualmente, golpeadas, estranguladas, era como encontraban a las ancianas, después de asesinarlas, Barraza se encargaba de desvalijar la vivienda y huía sin dejar rastro.


Después de un par de casos, las autoridades comenzaron a alarmarse y la investigación empezó, pues se encontraban ante una asesina en serie. Hubo varias declaraciones de testigos, incluso llegaron a pensar que estaban buscando un hombre que se disfrazaba de mujer o una persona transexual que se hacia pasar por una trabajadora social.


Las víctimas y su detención

Su primera víctima se llamaba María de la Luz González Anaya, de 64 años, fue asesinada un 25 de noviembre de 2002. Posteriormente, Juana se tomó un tiempo y cuatro meses después mató a Guillermina León, de 84 años.


Para diciembre de 2005, Barraza cometió otros 46 asesinatos más.


El último fue el 25 de enero de 2006 cuando apuñaló y estranguló a Ana María de los Reyes Alfaro, de 84 años. Pero esta vez no hubo investigación de la víctima, pensó que vivía sola y cuando asesinó a María, uno de los inquilinos de la anciana entró mientras Barraza huía de la escena del crimen.


La personas avisó inmediatamente a la policía y describió a la responsable del homicidio, la mujer contaba con las mismas características físicas que tenían en el informe, incluso portaba un estetoscopio.


El despliegue por parte de las autoridades comenzó y esto los llevó a la rápida detención de Juana, quien en ese entonces tenía 48 años y sus huellas se encontraron por toda la casa de su última víctima.




¿Por qué “mataviejitas”?

La razón podría ser obvia, pero es importante decir que los medios de comunicación fueron los encargados de ponerle ese apodo debido a los múltiples asesinatos de señoras mayores.


En algunas entrevistas se le ha preguntado a Juana si le agrada dicho apodo, pero sólo se ríe y se encoge en hombros con un gesto de molestia.



La sentencia

A Barraza Samperio se le acusó de 48 homicidios, pero ella sólo admitió el de Ana María de los Rees, que fue el asesinato donde fue descubierta.


Sin embargo, para el 2008, y después de una exhaustiva investigación, el juez la declaró culpable de 17 homicidios y robo agravado, con una sentencia de 759 años de prisión. Incluso cuando le dieron el veredicto, Juana declaró:

“No estoy de acuerdo, es injusto, no voy a firmar nada. Voy a apelar porque no estoy de acuerdo, y ahí está Dios y sabe que no soy yo, porque siguen matando viejitas”.


Más sobre el caso:


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¿Habías escuchado sobre Juana Barraza? ¿Crees que ella cometió todos esos asesinatos?



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