La cultura de la cancelación

Hace aproximadamente dos años, muchas personas decidieron implementar una nueva forma decidir dejar o no de consumir el contenido o seguir a alguien, específicamente en el mundo de los “famosos”, la llamaron “cancelación” y se volvió una cultura.

¿A qué se refiere la “cultura de cancelación”?

Es una práctica que ha permeado en todo el mundo y habla de silenciar a todo aquel que atente en contra de los valores que el consenso de lo “políticamente correcto”, de lo “ideológicamente aceptado”, de lo “subjetivamente querido” plantean en la sociedad.


O sea: callar a las voces que disgustan, piensan diferente y que sostienen un discurso que no agrada.

Digamos que se presenta como una forma tirana de la imposición de una moral pública y perversa sujeta a la subjetividad y los sentimientos de quien la impone, cerrando todo diálogo, búsqueda del conocimiento, la construcción de acuerdos y búsqueda de la verdad.


Polariza, enceguece, asfixia y ensimisma a las personas incapaces de escuchar, entender y comprender al otro que pretende ampliar los horizontes y expectativas del desarrollo personal y de la experiencia en comunidad, dice Guillermo Tenorio, columnista de El Economista.


¿Cómo surgió?

Años atrás aparecía “cancelación” en redes y se relacionaba con la acción tomada por cadenas de televisión para terminar series que emitían, o sea… nada que ver con lo que ahora “significa”.


Pero si establecemos un punto de origen, podemos decir que empezó a suceder en redes en 2017 con las celebridades, sobre todo cuando surgió el #MeToo.


El uso de la palabra ha ido creciendo, según datos de Google Trends, muestra que “cancel culture” -cultura de cancelación, en inglés- empezó a ser un término muy buscado en la web desde mediados de 2018. Para 2020, la connotación es política y aparece en varios espacios.


Hay algunas referencias sobre esta “cultura” de muchísimos años atrás, por ejemplo:


Una escena de New Jack City (1991), de Mario Van Peebles. Ahí, el personaje de Wesley Snipes se refiere a su novia -quien le reclama por la violencia que él está cometiendo- de la siguiente manera: “Cancela a esta perra. Me compraré otra”.

Para 2010, la expresión aparece en la canción I’m single, de Lil Wayne, en clara alusión a la misma escena de New Jack City.


En diciembre de 2014, esto escaló a un nivel impresionante de cultura pop, con un episodio del reality show Love and Hip-Hop. En él, Cisco Rosado le dice a su interés amoroso, Diamond Strawberry: “Estás cancelada”

A partir de ese momento, y hasta entonces, en Estados Unidos el uso de “cancelar” se volvió normal, utilizándolo en situaciones ridículas o vergonzosas ligadas a amigos o familiares.


Todo esto no quedó en este tipo de “medios”, sino que escalaron al grado de llegar a Twitter, cuando personas comunes decidieron utilizarlo como “humor” para cancelar a artistas por sus comentarios y/o acciones.

El texto por la “no cancelación”

La situación incrementó considerablemente y llegó a niveles muy drásticos, que en el 2020 al menos 153 académicos y figuras artísticas decidieron firmar un texto en la revista Harper’s que se titula “Una carta sobre justicia y el debate abierto”.


En éste nombraban a la “cultura de la cancelación” –sin nombrarla-, argumentando que es un ambiente sofocante que se está desarrollando en el mundo y promueve el “control”.


Una de las personalidades que han sido “canceladas” el último año, es J.K. Rowling, escritora de Harry Potter, quien en junio del 2020 fue tratada con dureza por parte de lectores y fanáticos luego de sus polémicas declaraciones sobre las mujeres trans.


No obstante, entre las críticas contra esta carta, destaca la incapacidad de definir el fenómeno que se quiere combatir, y al mismo tiempo, entender el componente histórico en el que se desarrolla.


Un reportaje de The New York Times asegura que “la cultura de cancelación no existe recientemente, siempre lo ha hecho, en rumores, susurros y campañas de difamación. La censura y retribución son mucho peores cuando son patrocinadas o sancionadas tácticamente por el Estado, así como ocurre con el encarecimiento y las condenas a quienes ejercen libertada de expresión bajo el totalitarismo o la inclusión en listas negras y la prohibición del empleo.”


Las consecuencias de la “cancelación” existen. Unas son más duras que otras, unas tienen mayor duración y otras simplemente se diluyen en el tiempo, pero no significa que la víctima pase un mal rato.


***


Es evidente que hay situaciones en las que una “cancelación” es simplemente por querer estar “en onda” con los demás, porque al final todo termina siendo un discurso para agredir y humillar a una persona, incluso aunque no sea súper reconocido.


La comunicación y diálogo son BASE para evitar este tipo de conflictos, pero siempre debe haber una apertura por parte de los involucrados, es decir, nosotros como público y el/la famosx, artista, cantante, etc.


Abrimos debate… ¿estás a favor o en contra de la cultura de cancelación?


Te leo en los comentarios (:


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