La cultura del narco

¿Puede algo ilegal ser parte de la cultura de un país como si fuese un bailable, un platillo típico o una tradicional fiesta? ¡Sorpresa! Sí.

El narcotráfico ha venido a ocupar un lugar importante en temas de seguridad, política y economía, pero también pasa a formar parte de una peculiar cultura, es ahí donde surge la palabra “narco-cultura”, misma que se utiliza para hacer referencia al estilo de vida y al comportamiento de los hombres y mujeres que están inmiscuidos.


La narco-cultura tiene su propio lenguaje y sus medios de comunicación, es aparentemente un mundo aparte que en ocasiones intenta penetrar al mundo cotidiano en búsqueda de aceptación social o como un reto a lo tradicionalmente aceptado.


El narco, por su naturaleza ilegal, intenta mantenerse en un velo de misterio, lo que puede crear un sentimiento de romanticismo en torno a éste, lo que les ha ayudado a adquirir un gran número de seguidores que no necesariamente están involucrados en actividades ilegales de consumo y venta de drogas.


Aunque muchos podrían pensar que hablar de esta cultura es referirse a estar dentro de las organizaciones criminales, es totalmente diferente.


Los narcocorridos es una de las manifestaciones más populares, éstos no son más que canciones que narran hazañas y biografías de capos y mafiosos conocidos. Los protagonistas se han convertido, muchas veces, en ídolos, leyendas y figuras épicas. El sector popular y las clases socioeconómicas bajas es donde se popularizan dichas historias y personajes.


Al principio este “género musical” adquirió una popularidad tan grande que el mismo gobierno hizo un esfuerzo por erradicarlos, se prohibió su transmisión al aire, sin embargo, en fiestas o bares siguen sonando.


Pero para ser sinceros, prohibir sólo incrementa las ganas de seguir produciendo…

Después vendría algo más grande y que no abonaba en nada a la situación: el “narco-cine”. Varias de las historias contadas en los corridos pasaban a la pantalla grande y luego podíamos observarlas en televisión abierta o por plataformas de streaming, incluso quienes cantaban este tipo de letras se volvían los protagonistas, un ejemplo: Los Tigres del Norte.


El cine se convirtió en uno de los medios más buscados y populares para contar las historias, pues ellos mismos –los narcos- financiaban algunas de esos filmes, era una oportunidad para lavar su dinero, según informa la página base.d-p-h.info.


Precisar que estos audiovisuales siempre venden una idea de poder, dinero, lujos, mujeres, excesos, autos, etc., pero la realidad es muy distinta, sin embargo, es lo que vende para atraer a los demás.


Las redes sociales también forman parte de esta situación, en la famosa plataforma de TikTok podemos encontrarnos vídeos donde usuarios muestran cómo es su vida perteneciendo a alguna célula criminal, lo que comen, cuántas mujeres pueden obtener y las lujosas y exóticas compras que se realizan, por ejemplo: tigres cachorros.

Aunque México no es el único país donde sucede este tipo de situación, la “narco-cultura” se nota arraigada muy de fondo y ni siquiera nos habíamos dado cuenta por NORMALIZAR.


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¿Comprendes la normalización tan añejada? Qué complicado es vivir entre la violencia, las drogas, las armas y las nuevas “tendencias”.


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