La ley de Murphy


Despiertas, te levantas, te golpeas con la esquina de la cama, no hay agua y no te bañaste, no tienes desodorante, tu coche no enciende, llegas tarde al trabajo, te regañan, no hay papel en el baño y justo recuerdas que es cierre de mes y tendrás que hacer horas extra sin sueldo.

¿Alguna vez te ha pasado? No es mala suerte, es una serie de acontecimientos que obedecen a una teoría “si algo puede salir mal, seguro saldrá mal”. Mejor conocida como “La ley de Murphy”.

La ley de Murphy es un enunciado que se basa en un principio empírico que trata de explicar los hechos acontecidos en todo tipo de ámbitos.

En resumen, “si algo puede pasar, pasará (bueno o malo)”, denotando una actitud pesimista y resignada ante acontecimientos futuros, y aplicada en situaciones desde banales hasta otras más trascendentes.


Historia

En el periodo de 1947- 1949 se desarrolló un plan denominado MX100 en el campo Muroc, destinado a probar la resistencia humana a las fuerzas G durante una desaceleración rápida, empleando un cohete sobre rieles con una serie de frenos en un extremo.

En las pruebas iniciales se usó un muñeco atado a una silla de trineo. Más adelante participó el entonces capitán John Paul Stapp, en lugar del muñeco. Con estas pruebas se evaluaba la precisión de los instrumentos utilizados para medir las fuerzas G que experimentaba un piloto.

Murphy propuso usar medidores electrónicos de esfuerzo sujetos al arnés para medir la fuerza ejercida sobre ellos por la rápida desaceleración. El asistente de Murphy cableó el arnés, pero los sensores dieron una lectura de cero.

Entonces se advirtió que cada sensor se había cableado al revés. Según George Nichols, otro ingeniero, afirmó frustrado que Murphy le echó la culpa a su asistente, diciendo de forma arrogante “si tiene que cometer un error, lo hará”.

Más tarde en una conversación entre los miembros del equipo y con el tiempo, este argumento sería denominado de forma socarrona “la ley de Murphy”.


¿Quién era Murphy?

Edward A. Murphy fue un ingeniero aeroespacial estadounidense, ganador de un premio Ig Nobel en 1949, trabajaba para la fuerza aérea, como encargado de los sistemas de seguridad de proyectos importantes como el Apolo y el helicóptero Apache.


Algunas leyes de Murphy famosas

Gracias a Arthur Bloch conocemos la Ley de Murphy, sus libros son compilaciones de corolarios de la ley de Murphy y sus variaciones. El primero fue “La ley de Murphy y otras razones por las que las cosas van mal”.


Ley: Si algo puede salir mal, saldrá mal.

Corolarios:

  • Nada es tan fácil como parece.

  • Todo lleva más tiempo de lo que usted piensa.

  • Si existe la posibilidad de que varias cosas salgan mal, la que cause más perjuicios será la que salga mal.

  • Si usted intuye que hay cuatro posibilidades de que una gestión vaya mal y las evita, al momento aparecerá espontáneamente una quinta posibilidad.

  • Cuando las cosas se dejan a su aire, suelen ir de mal en peor.

  • En cuanto se ponga a hacer algo, se dará cuenta de que hay otra cosa que debería haber hecho antes.

  • Cualquier solución entraña nuevos problemas.

  • Es inútil hacer cualquier cosa a prueba de tontos, porque los tontos son muy ingeniosos.

  • La madre naturaleza es una lagartona.

Ley. La tostada siempre cae por el lado de la mantequilla.

Corolario:

La posibilidad de que el pan caiga con el lado untado de mantequilla hacia abajo es proporcional al valor de la alfombra.

Ley. Siempre estás en la fila más lenta.

Corolarios:

  • La fila en la que estamos siempre será más lenta que las demás.

  • La cola más lenta es la que tiene más gente, es más fácil que sea la fila en la que estemos.

  • Mientras más filas haya, mayos probabilidad de que al menos una de las otras sea más rápida.

Ley. No importa cuántas veces se demuestre una mentira, siempre quedará un porcentaje de personas que creerá que es verdad.

Ley. Siempre hay un problema para cada solución.

Ley. Nada es tan fácil como parece, ni tan difícil como explica el manual.

Ley. No siempre se encuentra lo que se está buscando.

Ley. Casi todo es más fácil de romperse que de abrirse.

Ley. Cuanto más cuidadosamente se planee un trabajo, mayor será su confusión cuando algo salga mal.

Ley. No importa lo bien que hagas el trabajo, tu jefe siempre encontrará algo que criticar.

Ley. Si eres capaz de distinguir entre un buen y mal consejo, entonces no necesitas consejos.


¿Te ha pasado alguna vez? ¿Sabías de dónde venía Murphy?

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