Las momias del Everest


Con una altitud de 8,848 metros sobre el nivel del mar, el monte Everest es uno de los lugares más visitados por montañistas de todo el mundo, con largas listas de espera, exigiendo condición física extrema, grandes sumas de dinero y siendo un lugar peligroso e impredecible, que ha cobrado cientos vidas.

¿Qué lleva a miles de visitantes a arriesgar su vida? ¿Por qué vale la pena esperar tanto para adentrarse a la aventura que podría ser la última? La respuesta es: por la satisfacción de conquistar la cima de la montaña más alta del mundo, por representar un reto imposible de superar y por ser el uno en un millón en lograrlo.


El camino es difícil

Cada año cientos de personas tratan de subir las cumbres de la montaña más alta del mundo, hasta llegar a la cima, pero tanto el acceso como el ascenso no son cosa fácil.

Escalar el Everest puede representar un símbolo de respeto y superioridad para quienes lo logran y viven para contarlo, no obstante, muchos han perdido la vida en el intento, otros al descender y hay quienes deciden mejor retornar a la mitad del camino.

¿Qué necesitas para aventurarte?

  • En espera de un buen clima. La mayoría de los montañistas comienzan el ascenso durante el mes de mayo, después del día 15, cuando las temperaturas son cálidas y los vientos a gran altitud se han alejado de las montañas y es justo antes de la temporada de lluvias.

  • Condición física. Tener alta experiencia en alpinismo, cumplir con chequeos médicos y excelente condición física.

  • Costos. El precio por escalar va desde los 35,000 a los 100,000 USD aproximadamente, el costo incluye: permisos del gobierno, equipo de gran altura, tiendas de campaña, oxígeno embotellado, sacos de dormir, botas, comidas, el apoyo de los guías sherpa y su equipamiento.

  • Toma tiempo. Ascender y retornar toma alrededor de dos meses, los alpinistas tardan dos semanas caminando hacia el campamento base que está a unos 17,000 pies, luego pasarán dos semanas ajustándose a la altitud y el clima, antes de continuar otros cuatro días, llegarán a otros campamentos y finalmente ascender a la cima.

  • Recoger basura. La desmedida asistencia de montañistas ha traído graves problemas de contaminación, por lo que el gobierno ha solicitado a los viajeros llevarse consigo algo de basura que encuentre en su camino


Muertos como un señuelo

Ubicado a 8000 metros de altura existe “el valle del arcoíris” o “zona de la muerte”, donde las pulsaciones del corazón se aceleran, la oxigenación del cuerpo desciende, y la aclimatación es casi imposible, es la parte más peligrosa de escalar

El primer nombre se debe a la diversidad de colores, producto de camperas, calzados, ropa y equipo de aventureros que perecieron en su intento de alcanzar la cima.

El segundo nombre se debe a que es la parte más riesgosa, en este punto son frecuentes las avalanchas y tormentas de nieve, los escaladores están más propensos a sufrir caídas, fracturas, agotamiento o mal de altura.

El rescate de los cadáveres no es una posibilidad, ya que la zona en la que perdieron la vida hace imposible el acceso de vehículos y helicópteros y rescatistas.

La mayoría de los alpinistas que han perecido y que ya forman parte del crudo paisaje, han servido como señuelos para otros viajeros, quienes también se han dado a la tarea de honrar su memoria con sencillos homenajes e improvisado sepulturas.

Estos son las momias que pasarán la eternidad en la nieve:


Botas verdes

Apodado así debido a su calzado, fue un policía indio de 28 años que falleció por causa de una tormenta de nieve cerca de una cueva, en mayo de 1996, logró llegar a la cima, pero el descenso se complicó, su cuerpo fue encontrado en posición fetal.

La bella durmiente

Francys Distefano-Arsentiev, fue la primera mujer estadounidense en alcanzar la cima del Everest, sin usar bombonas de oxígeno, en su descenso sufrió una caída y su pareja cayó al vacío intentando rescatarla.

Un grupo de montañistas la encontró aún con vida y todavía lograron hablar con ella “”no me dejes”, decía, su piel era blanca y suave, un signo de congelamiento severo. Parecía una muñeca de porcelana, sus ojos desenfocaban, con pupilas enormes, oscuras y vacías.

David Sharp

Reposaba a unos metros del cadáver de “Botas verdes”, David que en una hazaña anterior perdiera sus piernas, murió en 2006 por congelamiento, algunos alpinistas que pasaron frente a él testificaron que llegó a la cima, sin guías, oxígeno, ni medicamentos.

Quienes lo vieron creyeron que estaba descansando, cuando realmente necesitaba ayuda, pero por las condiciones del lugar, fue imposible asistirlo.

Su madre dijo que no era posible ayudarlo, ya que es más indispensable que cada uno vele por su propia supervivencia, un año después mandó una expedición para rescatar sus restos.

El saludador

Hasta el momento no tiene identificación, su apodo se debe a la postura en la que murió ya que sus brazos están extendidos como si estuviese saludando, el cadáver ha permanecido ahí desde 1997.

El saludador
El saludador

Bruce Herrod

Fue un conocido escalador, ascendía muy lentamente, a pesar de las advertencias de sus compañeros y otros alpinistas, y afectado por la euforia, no se dejó convencer y continuó ascendiendo, más tarde, llegando a la cumbre se autorretrató, pero dos horas después su campamento perdió su rastro.

Shriya Shan-Klorfine

Fue una alpinista de 33 años, murió en 2012 junto a otras dos personas, se cree que murieron por mal de altura y agotamiento. Su cuerpo fue encontrado por sherpas a 8,300 metros sobre el nivel del mar.


***

El precio más caro que se paga por escalar la montaña más alta del mundo sigue siendo la vida, el riesgo es alto, no obstante, el lograrlo como un objetivo o un sueño difícil de alcanzar, hace a los montañistas retar al propio destino para levantar su bandera de triunfador.

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