Ritual del Día de Muertos


El Día de Muertos es una tradición festiva, cultural y religiosa celebrada en México; año con año, millones de ciudadanos visitan y adornan los panteones, lugar de descanso de seres queridos que ya fallecieron, complementando con desfiles, altares, bailes, misas y rezos.

Esta celebración data de la época prehispánica y hasta nuestros días se mantiene vigente en todo el país, en 2019 el Día de Muertos se declaró por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial.


Historia

La palabra “celebración” es sinónimo de “recordar”, por consiguiente, la celebración del día de muertos tiene como significado el recordar y honrar a aquellas personas que ya no están con nosotros.

Según la tradición, al morir y dejar nuestro cuerpo en la vida terrenal, nuestra alma o espíritu viaja a otra dimensión, a esto se le llama “vida después de la vida”, y nuestros seres queridos que aún viven, se encargarán de mantener vivo nuestro recuerdo.

Se trata de la armonía entre rituales religiosos traídos por los españoles y la conmemoración del día de muertos que los indígenas realizaban desde tiempos prehispánicos, los antiguos mexicas, mixtecas, zapotecas, tlaxcaltecas, totonacas, entre otros, adaptaron la celebración al calendario cristiano, coincidiendo con el fin del ciclo agrícola del maíz.


Altar de muertos

Cada año, las almas de los difuntos tienen permiso de salir de su dimensión para visitarnos, por ello, es que levantamos una ofrenda en su memoria, lo que significa que esperamos su visita con los brazos abiertos.

Mencionemos los elementos indispensables para la ofrenda y su significado,cabe señalar que la ofrenda depende de cómo cada familia recuerda a sus seres queridos:

  • AGUA: fuente de vida, se ofrece a las ánimas para que satisfagan su sed después de su recorrido.

  • SAL: elemento de purificación y ayuda a que los cuerpos no se corrompan durante el viaje.

  • MANTEL BLANCO: por el color, representa la pureza.

  • CRUZ DE CENIZA: se coloca en el altar para que el alma pueda expiar sus culpas pendientes.

  • VELAS Y VELADORAS: la flama que producen significa luz, fe y esperanza. Sirve como guía para que no se pierdan durante el viaje.

  • COPAL E INCIENSO: sirve para limpiar los lugares donde se coloca la ofrenda y así el alma pueda entrar sin ningún problema

  • SANTOS EN LAS OFRENDAS: son mediadores entre los vivos y muertos, de esta forma se genera paz y armonía.

  • FLORES DE CEMPASÚCHIL: simbolizan festividad y ánimo a la ofrenda. Se acostumbra a poner pétalos naranjas en el piso formando un camino que sirve como guía para las almas.

  • PETATE: es como una cama para las almas. Se puede utilizar también como mantel para colocar los diversos elementos.

  • PAN DE MUERTO: la iglesia lo representa como el “Cuerpo de Cristo”. Significa afecto hacia los seres queridos que ya partieron.

  • RETRATO DE LA PERSONA: La fotografía del ser querido debe permanecer escondido de modo que pueda verse a través de un espejo; dando a entender que al ser querido se le puede ver, pero ya no existe.

  • CALAVERAS DE AZÚCAR Y CHOCOLATE: el significado depende del tamaño. Las pequeñas son dedicadas a la Santísima Trinidad, las medianas hacen alusión a que la muerte siempre está presente y las grandes al Padre Eterno.

  • COMIDA: la comida tiene el objetivo de deleitar a los muertos que visitan la ofrenda. Se acostumbra a poner su comida y bebida favorita.

  • JUGUETES: se colocan juguetes sobre todo cuando el fallecido es un niño.

  • LICOR: para que el alma recuerde los acontecimientos agradables que vivió.

  • PAPEL PICADO: es un adorno que hace más agradable la llegada de las ánimas.


El ritual

Muchos creemos que esta celebración tiene lugar únicamente el dos de noviembre, por estar señalada así en el calendario, sin embargo, esta festividad conlleva una serie de rituales que comienza a finales de octubre y concluye a principios de noviembre.

De acuerdo a la tradición, aquí mencionamos las fechas clave:

  • 27 de octubre. Se sabe que en este día nuestras mascotas vuelven del más allá. Llegan a visitar la casa en la que en vida fue su hogar, por ello, en un rincón de la vivienda se coloca agua y algo de alimento.

  • 28 de octubre. Se recibe a las personas que murieron en un accidente o de forma repentina o violenta, así como a las ánimas solas. Se les coloca una veladora y una flor blanca.

  • 29 de octubre. Es el día dedicado a los ahogados.

  • 30 de octubre. Se deja una veladora y se coloca un vaso de agua por aquellas almas olvidadas o que no tienen familia que los recuerde.

  • 31 de octubre. Se recuerda a los niños que están en el limbo (que no están bautizados) o que nunca nacieron.

  • 1 de noviembre. Se dedica a recordar a las demás personas que fallecieron durante su infancia.

  • 2 de noviembre. Se recuerda a todos los difuntos que dejaron el mundo cuando ya eran adultos y recordando a nuestros ancestros como abuelos o bisabuelos.

  • 3 de noviembre. Se retira la ofrenda, sin embargo, en algunos hogares deciden dejarla otros días más.

La muerte no representa una ausencia, sino un símbolo de vida que se materializa en un altar, entendiéndose que aquellos que se adelantan en el camino, dejan su vida terrenal para el gozo de una vida espiritual y eterna.

No todas las familias celebramos el día de muertos al pie de la letra, pero si hay algo en común, cada año, nos damos el tiempo y el lugar para recordar a los seres queridos que ya nos han dejado.

Recordemos cómo fueron en vida, los gratos momentos que disfrutamos a su lado, la buena compañía que nos brindaron, el saber que viven plenos su “segunda parte” y que tarde o temprano volveremos a reunirnos.

Brindemos por quienes ya no están.

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