Síndrome del impostor: Cuando sientes que no mereces

¿Alguna vez has sentido que no eres tan inteligente o capaz como los demás piensan? ¿Te sientes un fraude? Pues es más común de lo que crees, millones de personas alrededor del mundo se sienten de esta forma. De hecho, se cree que el 70% de las personas han tenido estos pensamientos en alguna ocasión, experimentando el llamado síndrome del impostor.



La doctora comenta en el canal de YouTube UKG que las mujeres como grupo son más propensas a sufrir este síndrome, aun así no es exclusivo y cualquiera puede experimentarlo.


Hay muchas situaciones que te pueden llevar a sentirte un impostor:

  • Pertenecer a las minorías puede influir, cuando son pocos o eres el único del grupo.

  • Ser el primero en una posición particular, suma a la sensación de representar a un grupo entero encima de todas las presiones normales del trabajo.

Los estudiantes en la universidad son propensos a tener estos pensamientos, pues su inteligencia y conocimiento están siendo probados continuamente, no solo los alumnos, también el personal educativo y ellos suelen sentir que no están a la altura de su trabajo.



También las personas que estudian o trabajan internacionalmente suelen sentirse como impostores frecuentemente debido a que sumado a la presión que todo mundo tiene, ellos lo están haciendo en otra cultura y seguido, en otro lenguaje.


No solo la sensación de falta de pertenencia influye en estos pensamientos intrusivos, también hay campos laborales donde las personas constantemente sienten que no son suficientemente buenas, como el campo creativo, donde eres calificado bajo estándares subjetivos.


También en un campo denso en información que cambia rápidamente, como la tecnología o la medicina.


¿Cómo reconocerlo?

Piensas que entre más calificado y más experiencia tengas estos sentimientos se irán. Al contrario, entre más creces profesionalmente más impostor te sientes, pues ser cada vez más talentoso se vuelve una meta inalcanzable.


Frases como “No soy tan bueno/a como los demás”, “Aún no estoy listo/a”, “No sé como llegue aquí”, “Si yo puedo, cualquiera puede”, “Si yo lo puedo hacer, que tan difícil puede ser” minimizan el éxito y la capacidad de obtenerlo sin el factor “suerte” o circunstancias externos.


Es parte de sentirte un fraude intelectual, donde en cualquier momento van a descubrir esa verdad que habita en tu mente.


Tipos de impostores

Según Valerie Young existen cinco perfiles que clasifican las características que cada uno posee.

  • Individualista. Cree que debe poder hacer todo por cuenta propia, y que necesitar ayuda o tutoría es una señal de fracaso y vergüenza.

  • Genio natural. Tiene la creencia que debe ser fácil y rápido conseguir los logros, pues de no ser bueno en el primer intento y tener que esforzarte para dominar una nueva habilidad significa derrota.

  • Perfeccionista. Personas que tienen metas muy altas en el resultado de su trabajo, las críticas suelen ser tomadas muy a pecho, piensan que pudieron haberlo hecho mejor, aun cuando tuvieron 99 de 100 no es suficiente.

  • Experto. Se preocupa demasiado por cuanto sabe y que puede hacer, espera saberlo todo y la mínima falta de conocimiento lo hace sentir un fraude.

  • El súper humano. Debe poder hacer todo a la perfección, se preocupa por cuanto puede hacer, pues debe manejarlo todo fácilmente.


¿Cómo superar el Síndrome del Impostor?

Hay algunas herramientas que podrían ayudarte cuando estés teniendo un sentimiento normal de impostor, para descartar esos pensamientos y convencerte a ti mismo más rápido de minimizar estos pensamientos negativos.


Normalizar el síndrome de impostor. Darte el tiempo de ver la imagen completa de la situación, reconocer que te hace sentir de esa forma y entender que es normal.


Fomentar la confianza. Reconoce tus habilidades y fortalezas, evita compararte.


Sé consciente de tus limitaciones. Tal vez no seas brillante en todo y está bien.


Pero sobre todo, reconoce tus logros, como Michelle Obama menciona a The Star :

“Estoy aquí para decirte que no estarías aquí, y no estarías haciendo lo que haces si no pertenecieras”.

Dejar de pensar como un impostor, te ayudará a dejar de sentirte como uno, no tienes que sentirte seguro para actuar seguro, como dirían “fake it till you make it”.


Y así, en lugar de sentirte un impostor en tu propia vida, puedes tener solo un momento pasajero de impostor.



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