Tu aquí y yo allá… el divorcio

Siglo XXI y puedo asegurar que tienes más de un amigo con padres divorciados, incluso podría decirse que, por un tiempo, se consideró una epidemia. Algo así como los embarazos durante la pandemia jejeje….

Pero, entrando en materia, ¿se pueden cuantificar los motivos por lo que una pareja decide divorciarse? Es decir, ¿se pueden detectar y determinar si el futuro de un matrimonio se puede predecir?


Stats (Estadísticas para los que no hablan inglish)

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó en septiembre de este mismo año (2021) que durante la pandemia por el covid-19, se registraron solo 92 mil 739 divorcios en todo el país.

Esta cifra supone un 42% menos que los registrados en el 2019.

Pero… ¿por qué? Al sentirnos obligados a convivir sí o sí con nuestra pareja, ¿mejoró la relación?

La revista Forbes apunta a que este desplome es debido a que el coronavirus obligó a cerrar los juzgados, por lo tanto, todos los procesos civiles y judiciales fueron pospuestos o incluso, cancelados.

Entonces… ¿los divorcios habrían seguido al alza si el covicho no nos hubiera encerrado? Algunos estudios sugieren que sí.

Julio Santaella, presidente de esta institución dijo en entrevista “El matrimonio ya no es lo que era antes: a pesar de que en 2019 se registraron 504,923 matrimonios en el Registro Civil, la tasa de matrimonios por 1,000 habitantes siguió su caída secular”.


Crónica anunciada

Como mencionaba antes, ¿será posible detectar con claridad los factores que eventualmente llevarán a una pareja a separarse? Es decir, conocerlos al punto de solo mirar a dos personas juntas, poder determinar su futuro y advertirles al respecto.

Cuando conocemos a alguien y este nos atrae, vemos en él/ella virtudes que nos gustaría tener y terminamos convencidos de que las tiene.

Sonará feo, pero aquellas cualidades que nos parecen atractivas al principio podrían convertirse en un detonante de conflictos en el futuro.

Como dice la canción de Arjona: “Si me gustaste por ser libre, quién soy yo para cambiarte”.

Existen diversos estudios que han logrado determinar algunos hábitos recurrentes entre personas divorciadas, aquellos son:

  • Casarse joven o después de los 35: Nicholas Wolfnger, profesor de en la Universidad de Utah, realizó un estudio en el que determinó que las parejas que se casan en la adolescencia o en la mitad de los 30 tienen más riesgo de divorciarse. “Tras los 32 años, las probabilidades de divorcio aumentan un 5% diariamente”.

  • Uno de los dos no trabaja a tiempo completo: Se sugiere que no son las finanzas de la pareja el factor decisivo sino más bien la repartición del trabajo. Las parejas en las cuales el marido no tiene un trabajo de jornada completa tiene un 33% más de probabilidades de divorciarse.

El estereotipo masculino del tener que sostener a la familia todavía está muy vivo y puede afectar la estabilidad conyugal.
  • Retirarse durante un conflicto: Después de entrevistar a 350 parejas en 2013, los investigadores encontraron que los comportamientos de huída de los cónyuges durante una pelea, predecían tasas de divorcio más altas.


Los cuatro jinetes del apocalípsis

John y Julie Gottman son pareja y además investigadores que se dedican a estudiar a otras parejas y analizar su comportamiento. Los resultados de sus estudios han dado el fruto de cuatro claves que influyen directamente en la pareja, los llamaron los cuatro jinetes del apocalipsis, son comportamientos o problemas que, de mantenerse en el tiempo, llevará a que la relación de pareja termine, prácticamente con seguridad.

  1. Las críticas: Las quejas son manifestaciones sobre un hecho, pero una crítica es una actitud global y duradera y ataca directamente la personalidad de la pareja. El exceso de críticas destructivas lleva a sensaciones de resentimiento que no aportan nada bueno a la relación.

  2. Actitud defensiva: Implica no aceptar una queja y responder a la defensiva y contraatacando. La parte agresiva no suele dar su brazo a torcer ni pedir perdón. La pareja percibe que se le está culpando.

  3. El desprecio: Constituye una falta de respeto que incluye insultos, muecas, empleo de la ironía o el sarcasmo y que se utiliza con fines ofensivos y para infravalorar a la otra persona.

  4. La actitud evasiva: Cuando se tienen los tres jinetes anteriores, lo más probable es que después de un tiempo, una de las dos partes se acabe distanciando. Hacer como que no se escucha, mirar hacia otro lado, involucrarse en otra actividad o hacer como que el otro no existe, son actitudes dañinas para la pareja.

Está aplicando la actitud evasiva y aunque esté evitando una discusión en el momento, está empeorando la situación a largo plazo.

***

¿Eres hij@ de padres divorciados? ¿O tú estás divorciad@? Cuéntanos tu experiencia :)

Recuerda que, en realidad, nada está escrito. El futuro de un matrimonio no se puede predecir, aunque haya muchos problemas, una relación puede seguir fuerte y estable. Y una relación “perfecta” puede terminar.

Relájate y disfruta al máximo tu matrimonio.

Nos leemos pronto <3


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