Vamos a terapia…

ecidir ir a terapia no es algo tan fácil, puede ser porque pienses que es algo “vergonzoso” o escuchar a tu alrededor que ir a un psicólogo es para “locos” o que “sólo te quita tiempo”, pero NO, en lo absoluto es así.


Una persona acude a un profesional de la salud mental por diferentes motivos, ya sea que esté pasando por una situación difícil, no se sientan bien consigo misma o simplemente tengan alguna duda.


No es un requisito estar en completo malestar para acudir al psicólogo.


Prejuicios más frecuentes que todos -o la mayoría- dice de ir a terapia:

“Estás loco”

Algunos expertos aseguran que a quienes tienen esta creencia se les puede considera como que no tienen un determinado nivel educativo, pero sería una atribución poco fiel a la realidad, sin embargo, si se puede “identificar” que trasciende de perfiles, inteligencia, nivel educativo o posición socio-económica.


Es fácil detectar que está muy presente este perjuicio. Por ejemplo, piensa en cuántas veces te han dicho tus amigos o conocidos que han ido o van a ir al psicólogo, en comparación con las veces que te han dicho irán al médico por cualquier otra enfermedad.


“Si voy al psicólogo es porque tengo un gran problema”

La terapia sigue viéndose como un recurso reactivo y no preventivo, mismo a que acudimos una vez que hemos agotado otras opciones, ya sea consultar a amigos y amigas, leer libros de los denominados de “autoayuda”, consultar foros, etc.


“Lo que tengo es algo tonto, mejor sólo lo dejo”

Muchas personas -si no es que todas- suelen infravalorar su malestar emocional en comparación con otro tipo de dolores físicos. Este estereotipo es un reflejo de la pobre, aunque a día de hoy más presente, sensibilización acerca de la salud mental y su repercusión sobre la calidad de vida.


“No confío en lxs psicólogxs”

En esencia la desconfianza predomina porque no hemos ido nunca al psicólogo, muchos de los profesionales han hablado sobre este tema. Incluso, consideran que parte de ese sentimiento es porque piensan que ellos contarán a familiares (en caso de menores de edad) lo que sucede o hablarán de ello con otros pacientes, situación que es totalmente FALSA.


“Buscar un psicólogo es una tarea muy complicada”

Es posible que este estereotipo sea el más cercano a la realidad. Actualmente existe una sobreinformación muy grande, que a diferencia de épocas pasadas donde la información era escasa, existe un colapso que cuesta saber cuál es contrastada y/o válida y cuál no.


“Para que alguien más que me de consejos, si tengo a mis amigos”

Muchos asumen que un psicólogo es como una especie de gurú que, sin conocernos, va a darnos consejos, tratando de adivinar nuestra circunstancia de vida, por compleja que sea, a modo de mentalista o adivino.


Es importante saber que LOS PSICÓLOGOS NO SE DEDICAN A DAR CONSEJOS, eso hay que dejarlo para personas de nuestro círculo social.


¿Cómo enfrentar estas “opiniones”?

La confianza en sí mismo y la seguridad de participar en algo que traerá beneficios, a través de teorías y métodos científicamente probados, evita que tales prejuicios lleguen de manera negativa.


Cuanto más hablamos al respecto, más deja de ser tabú. Al dejar de ser un tabú, las personas reducen los prejuicios y se les informa de la importancia real de la terapia.


La educación (conocimiento) es la base para desmitificar cualquier situación de prejuicio o discriminación.


Y lo más importante: la terapia lo ayudará a lidiar contra todo tabú, con la construcción de la confianza a través de la subjetividad de cada persona.


Somos únicos y cada camino construido también lo será.


***


¿De qué “team” eres? ¿Te han dicho otras cosas diferentes para que no acudas por ayuda con un profesional de la salud mental? Cuéntanos. (:



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